Mi primera sesión de fotos y cómo deje ir mis inseguridades

Nunca me habían gustado las fotos, siempre era la primera en irme o quejarme cuando alguien decía “tomémonos una foto”. Por muchos años nunca me gustó como salía, y ni siquiera me gustaba ver fotos de mi misma. Siempre fui muy insegura con mi imagen y con mi cuerpo.

Hoy en día, con tantas redes sociales a las que tenemos acceso vemos cientos de mujeres “perfectas” y es inevitable no compararse y querer ser como ellas. Yo sigo miles de perfiles de modelos divinas en Instagram y claro que quisiera tener el cuerpo, cara y pelo de muchas. Pero también es cierto que nadie es perfecto, y que la mayoría de esas fotos son súper retocadas para hacer ver la mejor versión de esas chicas y jamás algún defecto.

Desde que estoy pensando en hacer este blog, me he enfrentado a la situación de tener que tomarme las fotos y aunque no lo crean por eso duré meses en sacarlo. Eso era lo que me hacía sentir más nerviosa de todo el blog.

Pasaron como 4 meses en los que pensaba cómo hacerlas, donde, que ponerme cómo posar, lo comentaba con mis amigas, novio etc. y seguía indecisa. Es que enserio, hacer unas fotos donde la modelo era yo para mí era salirme 100% de mi zona de confort ¿como uno no se va a sentir inseguro?

Un día hablando con mi amiga Ilsi de mi blog me dijo que me ayudaba, y yo pensé claro, nadie mejor que ella para hacer esta sesión. No se si han visto que mucha gente se prepara demasiado, hace dietas para verse más delgados, se broncean, se deshidratan y muchas otras cosas. Yo enserio no pensé en nada de eso, planee mis “outfits” como con unos días de anticipación pero igual ya sabia mas o menos que era lo que me iba a poner.

Llegó el día, y yo la verdad ya no estaba tan nerviosa. Como que en algún momento de tanto pensarlo y darle vueltas, yo misma me convencí de que no era “tan importante”. Solo iba a ir a tomarme unas fotos chivas con una amiga.

Empezamos y poco a poco yo me iba sintiendo más tranquila, Ilsi me dio toda la confianza que necesitaba para solamente “ser yo”. No son las fotos más producidas e increíbles de las redes sociales, pero yo tuve el chance de soltarme y posar con mi cuerpo que tengo en este momento que además es el fruto de mi esfuerzo, constancia y dedicación por años.

Esta soy yo, y a mi me gusta. Me siento súper bien y soy mucho más feliz que en cualquier otro momento de mi vida y eso es lo que realmente reflejan las fotos.

No traté de verme como nadie más que yo, posé tranquila y feliz con mi ropa de ejercicio que además es mi favorita. No traté en ningún momento de ser perfecta, porque además no lo soy y nunca sería mi intención reflejar eso.

La experiencia fue chivísima, porque tengo unas fotos que me gustan para mi página, pero más que todo porque aprendí a quererme y aceptarme como soy en el momento. Me quité la presión de tratar de ser o verme de alguna manera y lo disfrute mucho.

La mayoría de las veces nuestras inseguridades nos la creamos nosotras mismas, somos demasiado duras con nuestro cuerpo e imagen. El amor propio por más cliché que suena, es el más importante de todos. Si no nos queremos y aceptamos no sólo no vamos a poder darle amor a nadie más si no que eso es lo que vamos a reflejar e inevitablemente la gente lo nota.

Nuestro cuerpo nos escucha todos los días todo lo que le decimos cuando nos vemos al espejo. Seamos agradecidas con el cuerpo perfecto que tenemos, que hace todo lo que puede para mantenernos vivas, saludables y lindas siempre. Eso es realmente digno de celebrar y agradecer todos los días.

Creo que podemos inspirarnos de esas chicas de redes sociales para ser mejores, para cuidarnos, hacer ejercicio y tener un estilo de vida saludable, pero también creo que no hay nada más chiva que tener una esencia propia, sin querer copiar o ser como alguien más que nosotras mismas.