Aprendiendo a vivir más natural, menos artificial

Como les conté en el blog post pasado, este ha sido mi año de mi salud, tanto mental como emocional y física.

Otro de mis propósitos fue consumir menos químicos. ¿Se han puesto a pensar la cantidad de químicos y toxinas que ingerimos diariamente sin darnos cuenta?

El cuerpo humano no fue del todo diseñado para ingerir toxinas y sustancias químicas como lo hacemos hoy en día por millones, por ejemplo todo lo que  aplicamos en nuestro cuerpo como cremas corporales, cremas faciales, bloqueador, maquillaje, desodorante, perfumes, body splash, productos para el pelo, el shampoo, jabón para el cuerpo etc. eso es solo en nuestra rutina diaria de “belleza” o cuidado personal.

Hay químicos en todo, en los jabones de lavar ropa, platos, productos de limpieza de la casa, en los millones de envases plásticos llenos de BPA o químicos similares que compramos todos los días en el supermercado, además de los que comemos en nuestros alimentos que son otro montón de pesticidas, agroquímicos, hormonas, antibióticos entre otros.

La evolución del mundo y la tecnología nos sirve y nos ayuda muchísimo, pero así como avanzamos y el mundo crece, hay tanta gente que alimentar y tanta gente que ocupa “vivir” de algo que la industria se ha ido dañando con el propósito de crecer, inventan productos que no ocupamos, químicos y toxinas en todo lo que consumimos para que dure más o crezca más rápido y más grande o mejor o que se pueda producir más barato, más fácil y en grandes cantidades.

Así es el mundo en el que vivimos hoy en día y nosotros nos hemos ido adaptando a los cambios, pero nuestro cuerpo y fisiología no. O al menos el mío no y se ha visto afectado por el estrés y el montón de cosas que he consumido que han deteriorado muchísimo mi sistema digestivo y hormonal.

Todos estos químicos se almacenan en nuestro tejido adiposo, o sea en las células grasas. El tejido graso de nuestro cuerpo cumple una importante función de protegernos, desde el frío, tiempos de hambruna y escasez hasta de agentes químicos como todos esos que mencioné. Entonces, en nuestra grasa es donde se acumulan las toxinas y como el cuerpo es sabio y no nos quiere “intoxicar” no las suelta, ahí las guarda para protegernos, muchas veces esto influye en que aumentemos de peso o nos cuesta bajar de peso entre muchos otros factores obviamente.

Además otra cosa súper importante es que estos químicos alteran completamente nuestro ambiente hormonal, y en el cuerpo las hormonas son las encargadas de que todos los procesos funcionen adecuadamente. Cuando se daña el ambiente hormonal, todo empieza a caminar mal, no sabemos lidiar con el estrés, entran síntomas de fatiga, depresión, desmotivación, se pone lento el metabolismo, no podemos quemar grasa o bajar de peso, no hay una adecuada digestión, tenemos problemas de piel y muchas otras cosas que no salen como deben de ser.

El otro día vi un video de un doctor en medicina funcional, el Dr. Tom O’Bryan. El estaba hablando de todas las toxinas que dañan nuestro sistema digestivo (tema que me he dedicado a estudiar por mis padecimientos de intestino irritable) y él contó acerca de un estudio de una sustancia que se utiliza para hacer el plástico suave. Sustancia que encontramos en lentes de contacto y en las tapas de café que se usan en los vasos “para llevar”.

Entonces claro, uno pide un café o té para llevar, lo deja que se enfríe un poco porque usualmente está muy caliente, ese vapor se condensa en la tapa haciendo que las toxinas se liberen muy fácilmente, únicamente para después tomarnos el café con todo y químicos.

Este es un ejemplo muy pequeño de cómo consumimos estas sustancias en nuestro diario vivir que alteran nuestro estado de salud, claro el cuerpo no fue diseñado para saber cómo digerir o qué hacer con estos químicos entonces se enferma y lo exterioriza en forma de miles de padecimientos “comunes” hoy en día. Algo que podemos hacer es comprar nuestro propio termo de acero inoxidable y llevarlo a la cafetería para evitar usar vasos desechables y tomar café con veneno.

En fin, les cuento todo esto para tratar de hacer un poco de consciencia y que podamos tomar responsabilidad y acción de las cosas que le damos a nuestro cuerpo.

Yo he aplicado unas cuantas cosas en mi diario vivir, poco a poco para tratar de mejorar esta situación y cuidarme un poco más. Voy a ir hablando de cómo he implementado estos cambios en mi vida y mi rutina en varios artículos pero voy a empezar con el cuidado personal.

 

 

No uso jabón “anti bacterial” Dove, ni Bactex ni ninguno de esos. Todos estos jabones lavan y eliminan la flora bacteriana normal y saludable de nuestra piel, así como tenemos flora en los intestinos que es importantísima y nos ayuda a eliminar agentes dañinos para nuestro cuerpo, así mismo en la piel. Además la piel es el órgano más grande del cuerpo que absorbe todo lo que le ponemos.

Entonces uso jabones lo más natural y orgánicos posible, por ejemplo los de BioLand. He escuchado que BioLand no es como lo más orgánico y natural que hay, osea que no son tan honestos con lo que producen pero bueno creo que es una mejor opción que las demás que hay en el mercado.

Lo mismo para el shampoo y acondicionador, todo el tema de los sulfatos y los millones de químicos que no tenemos ni idea de que son y entran directamente a nuestro cuerpo por el cráneo. Hace años había probado uno de BioLand y me dejaron el pelo terrible entonces los dejé de usar, pero compré hace poco uno de Romero y queda el pelo súper suave, entonces ese es el que uso ahora.

El desodorante, tema complicado. Los desodorantes “comerciales” tienen aluminio y muchos otros químicos, que interrumpen nuestra función hormonal y que además se asocian a cáncer de mama por su cercanía con las glándulas mamarias entre muchas otras cosas que no pienso entrar en detalle, pueden buscarlo todo en internet si quieren más información.

Obviamente nadie quiere oler mal, y es complicado porque en mi caso tampoco quiero seguir causándole daño a mi ambiente hormonal y exponerme a muchos otros riesgos de salud por oler rico. Entonces bueno, he probado varios desodorantes naturales que hay en el mercado nacional que he comprado en macrobióticas o en Green Center, e incluso he comprado algunos en Whole Foods (supermercado de alimentos y productos naturales de Estados Unidos) y no me han servido muy bien que digamos, por lo que había seguido usando el desodorante Dove de siempre hasta encontrar algo que me funcione de verdad.

En estos días probé uno que me hizo mi hermano Leo a base de aceite de coco, bicarbonato de sodio, maicena, aceite de almendras y esencia de limón. Tengo que decir que ha funcionado súper bien hasta el momento, tengo una semana de usarlo. Voy a seguir probándolo y si es un real éxito les paso la receta o me pueden escribir y se las paso si la quieren probar. No me considero hippie ni nada por el estilo pero me importa mucho mi salud y trato de cuidar la mayoría de aspectos sobre los cuales tengo el control.

La crema de cuerpo comercial que claro huelen increíble de Bath and Body Works o la que sea Jergens, Dove etc, misma historia. Entonces he usado también unas más naturales que he encontrado pero últimamente me pongo aceite de coco en el día o en la noche y enserio no he tenido que usar más crema hidratante. El aceite de coco hidrata la piel perfectamente y huele delicioso.

Las cremas de la cara y el maquillaje también es un tema complicado. Encontré una marca que se llama LUSH www.lushusa.com son cosméticos naturales, veganos hechos con ingredientes naturales, que de hecho hay unos que tienen fecha de caducidad porque como son tan naturales se descomponen o degradan sus ingredientes.

Lastimosamente no los venden todavía en Costa Rica, pero si tienen la oportunidad de pedirlos o traerlos se los recomiendo a mi me han funcionado súper bien. Uso en las mañanas la limpiadora que se llama “let the good times roll” que es para piel grasa como la mía y tiene maíz, canela y otras cosas que ayudan con el control de grasa.

Uso humectante y bloqueador la mayoría de días, que sé que los que tengo no son 100% natural pero bueno creo que es importante usarlo y hasta que no encuentre un buen reemplazo natural seguiré usando los que tengo.

En las noches uso un desmaquillante de la misma marca LUSH y muchas veces uso como suero nocturno Aceite de Argan 100% puro y me ha servido mucho, creo que se puede encontrar en varias macrobióticas de nuestro país, o también uso a veces aceite de coco para desmaquillarme y de una vez queda humectada.

También en la noche me pongo en las cejas y pestañas aceite de risino o aceite de castor, que es lo mejor para hacerlas crecer y fortalecerlas se los súper recomiendo, lo compré en la macrobiótica de Plaza del Sol.

Ahora, con el maquillaje no tengo una alternativa natural por ahora. Sé que existen muchas, de hecho en nuestro país creo que en Green Center hay opciones pero la verdad no he probado ninguna. Voy a ir probando poco a poco y les cuento que me va funcionando pero por ahora trato nada más de usar poquito maquillaje, y de fijo removerlo al final del día.

Para el acné he usado el aceite de orégano, o “tea tree oil” y funciona excelente, solo hay que tener cuidado porque es un poco fuerte pero se puede mezclar con alguna otra crema o aceite de coco para diluirlo.

Para la piel hay muchísimas alternativas naturales, en el mercado nacional o que podemos hacer nosotras mismas. Si buscan en internet hay cientos de recetas de mascarillas naturales hechas con avena, frutas, aguacate, canela, aceites naturales, cúrcuma, cacao etc. creo que sí están dispuestas a cambiar un poco la rutina e incorporar productos más naturales hay mucho de donde aprender e investigar, por dicha hoy tenemos acceso libre a demasiada información gratis que nos puede ayudar mucho.

No digo que hay que cambiar todo de la noche a la mañana, pero ir probando algunas cosas e ir viendo como funciona nuestro cuerpo. Mi punto no es asustarlas ni mucho menos, es que tomemos consciencia y le demos a nuestro cuerpo sustancias y alimentos más cercanos a la naturaleza posibles y les aseguro que se los va a agradecer.